Lavado de piezas de
automoción
para cadena de suministro

El lavado técnico marca la diferencia en momentos críticos: después de mecanizado, estampación o forja; antes del ensamblaje; antes de los controles de calidad; y justo antes de la expedición.
Así reducimos incidencias y aseguramos la continuidad del proceso productivo.

Elimina restos innecesarios

Hacemos comprobaciones de limpieza y registro de result

▪︎ Hacemos comprobaciones de limpieza y registro de resultados
▪︎ El lavado elimina restos de proceso no deseados: virutas, polímeros, polvo…
▪︎ El resultado son piezas sin restos y protegidas contra la corrosión
▪︎ Registramos cada lote, referencia y resultado del control

Capacidad y continuidad en producción de automoción para grandes series

Capacidad de series medias y grandes

Integración en la cadena logística del cliente

Trazabilidad según necesidades de cliente

Preguntas frecuentes

1. ¿Qué suciedad o residuos eliminan habitualmente de las piezas?
Eliminamos la contaminación típica de procesos industriales: aceites y fluidos, virutas y partículas metálicas, polvo, restos de pasta y suciedad derivada de manipulación o almacenaje. Ajustamos el tratamiento según el tipo de pieza y el residuo para que salga lista para su siguiente fase.
Depende del objetivo. Normalmente es clave después de mecanizado/estampación/forja para retirar residuos de proceso, antes de montaje para evitar problemas de ajuste o sellado, y antes de controles de calidad para no falsear mediciones o inspecciones. También se aplica previo a expedición cuando el cliente necesita asegurar estado y limpieza antes de entrega.
Cuando detectamos una incidencia, separamos el lote, documentamos el caso y aplicamos el procedimiento acordado: repetición de lavado, revisión adicional o clasificación según criterio. Si la contaminación se repite, lo dejamos registrado y lo analizamos con el cliente para identificar el origen y eliminar el problema.

Para preparar una propuesta necesitamos saber el tipo de pieza y material, fotos o plano, tipo de residuo/contaminación, volumen por lote y frecuencia, punto del proceso donde entra la pieza, criterio de limpieza esperado y requisitos de logística/embalaje. Con eso definimos el enfoque y el flujo de trabajo más adecuado.

Influyen principalmente el tipo de residuo (aceite, partículas, pastas), el proceso previo (mecanizado, forja, estampación), el tiempo transcurrido hasta el lavado, y la manipulación y el embalaje (protecciones, materiales, exposición a polvo). Por eso analizamos el contexto de la pieza, no solo el lavado, para asegurar un resultado estable.